MARKETS
cargando cotizaciones···
Opinión📰 General

La IA también necesita energía: el nuevo reto de competitividad para México.

México quiere atraer centros de datos, inteligencia artificial y nuevas inversiones digitales. Pero esa oportunidad dependerá de una infraestructura mucho menos visible que los algoritmos: electricidad suficiente, confiable y disponible donde las empresas quieran crecer.

Karen Anel  Reyes Beristain
Karen Anel Reyes Beristain Asesora Legislativa · Senado de la República
7 de octubre, 2026
5 min de lectura
La IA también necesita energía: el nuevo reto de competitividad para México.

Cuando hablamos de la carrera por la inteligencia artificial solemos hablar de modelos, GPUs, talento, semiconductores y datos.

Falta un elemento.

Energía.

Cada modelo de IA, cada servicio en la nube y cada centro de datos necesita electricidad para operar. Y conforme aumenta la capacidad de cómputo, también aumenta la presión sobre la infraestructura que la sostiene.

La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría acercarse a 950 terawatts-hora en 2030, casi el doble del registrado en 2025. Para entonces representaría alrededor de 3% de la demanda eléctrica global. IEA

La cifra sigue siendo relativamente pequeña frente al consumo eléctrico mundial.

El problema es dónde se concentra.

Y ahí comienza una conversación particularmente importante para México.

El nuevo nearshoring también necesita megawatts

México tiene condiciones atractivas para recibir infraestructura digital: cercanía con Estados Unidos, integración económica de América del Norte, experiencia industrial, conectividad y un mercado creciente.

Querétaro se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles.

En septiembre de 2025, CloudHQ anunció una inversión de US$4,800 millones para desarrollar seis centros de datos en el estado. Gobierno de México

Pero existe otro dato todavía más revelador.

El campus fue proyectado para alcanzar una carga eléctrica de 900 MW y la compañía informó que había asegurado inicialmente 200 MW mediante trabajo con CFE y CENACE. Gobierno de México

Es una señal clara de la escala del desafío.

Para una inversión digital, hoy ya no basta preguntar:

¿Hay terreno? ¿Existe fibra óptica? ¿Hay talento? ¿Estamos cerca del mercado?

También hay que preguntar:

¿Hay energía disponible y cuándo puedo conectarme?

Dos industrias corriendo a velocidades distintas

Aquí aparece uno de los mayores retos.

La industria tecnológica se mueve con enorme velocidad. La propia Agencia Internacional de Energía señala que un centro de datos puede entrar en operación en aproximadamente dos o tres años, mientras que desarrollar nueva infraestructura energética puede requerir procesos considerablemente más largos. IEA

Ese desfase importa.

Una región puede tener inversiones listas, demanda empresarial y una ubicación privilegiada, pero perder competitividad si la generación, transmisión o capacidad de conexión no avanza al mismo ritmo.

Por eso la energía empieza a convertirse en una variable de atracción de inversión.

No solamente importa cuánto cuesta.

Importa que esté disponible.

No es una crisis nacional. Es un reto localizado.

También debemos evitar exageraciones.

Los centros de datos no están a punto de consumir toda la electricidad del planeta ni la IA explica por sí sola el crecimiento de la demanda energética.

El fenómeno es más específico.

Cuando varios proyectos intensivos en electricidad se concentran geográficamente, la presión sobre una red local puede ser mucho mayor que lo que muestran los promedios nacionales.

Por eso Querétaro importa.

Y por eso, conforme aparezcan nuevos corredores de centros de datos en México, la planeación deberá identificar dónde llegará la demanda antes de que aparezca el cuello de botella.

La pregunta correcta no es únicamente:

¿Cuánta electricidad necesitará la IA?

También:

¿Dónde la necesitará?

De cuello de botella a oportunidad

El crecimiento también puede acelerar inversión energética.

La IEA estima que las energías renovables podrían cubrir cerca de la mitad del crecimiento adicional del suministro eléctrico requerido por los centros de datos hacia 2030, acompañadas por gas natural y otras fuentes. IEA

Para México, esto abre un espacio más amplio que la construcción de data centers.

Redes eléctricas.

Generación.

Almacenamiento.

Eficiencia energética.

Refrigeración.

Infraestructura digital.

Servicios especializados.

La economía de la IA no solamente crea demanda de cómputo.

Crea una nueva cadena de infraestructura alrededor del cómputo.

Lectura ADMAIORA

México tiene una oportunidad relevante dentro de la nueva economía digital.

Pero atraer inversiones de inteligencia artificial no depende únicamente de ofrecer talento, tierra, incentivos o cercanía con Estados Unidos.

También exige infraestructura capaz de crecer con ellas.

Deberíamos empezar a medir una nueva variable de competitividad regional:

time-to-power.

¿Cuánto tiempo necesita una inversión para obtener la capacidad eléctrica que requiere?

Porque en una economía donde los proyectos tecnológicos avanzan cada vez más rápido, esperar años para conectarse puede convertirse en la diferencia entre ganar una inversión o verla instalarse en otro mercado.

La carrera por la inteligencia artificial seguirá dependiendo de algoritmos, chips y talento.

Pero debajo de todos ellos existe algo mucho más básico.

Un enchufe.

Y en la próxima etapa de competencia tecnológica, tener energía disponible en el lugar y momento correctos puede valer tanto como tener la mejor tecnología.

Compartir:LinkedInX / TwitterWhatsApp