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La IA ya democratizó la productividad. Ahora debe democratizar también la ciberseguridad.

Mientras las empresas aceleran la adopción de inteligencia artificial, la verdadera ventaja competitiva ya no será quién implemente más herramientas, sino quién sea capaz de proteger mejor sus datos, su operación y la confianza de sus clientes.

Edoardo Papini
Edoardo PapiniFounder & CEO · Admaiora Mexico
31 de julio, 2026
4 min de lectura
La IA ya democratizó la productividad. Ahora debe democratizar también la ciberseguridad.

La conversación que todavía no estamos teniendo

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa.

Hoy automatiza procesos, acelera decisiones y redefine la forma en que operan empresas de todos los tamaños. Sin embargo, en medio de esta carrera por innovar, existe una pregunta que pocas organizaciones se están haciendo:

¿Estamos preparados para adoptar IA de forma segura?

Para Adonay Cervantes, CEO de hAIku IT y socio de ISDI México el problema no es la velocidad con la que las empresas están incorporando inteligencia artificial, sino la velocidad con la que lo hacen sin una estrategia clara de gobierno de datos, ciberseguridad y continuidad del negocio. Esa reflexión es el eje de su participación en el 8.º Foro ADMAIORA México B2AI: Service Providers + IA, protegiendo los datos de las pymes.

"La misma tecnología que acelera el negocio acelera también el riesgo. Ambas cosas deben gestionarse al mismo tiempo." - Adonay Cervantes, CEO de hAIku IT y socio de ISDI México.

La pyme ya no es un objetivo menor

Durante años, muchas pequeñas y medianas empresas asumieron que los ataques cibernéticos estaban dirigidos únicamente a grandes corporaciones. Esa percepción cambió.

Hoy, la combinación de menor capacidad de protección, presupuestos limitados y procesos poco maduros convierte a muchas pymes en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes. En este contexto, la pregunta dejó de ser si una empresa será atacada y pasó a ser qué tan preparada está para responder cuando ocurra.

Pero Cervantes insiste en que el mayor riesgo no siempre es tecnológico.

Con frecuencia comienza con algo mucho más cotidiano: colaboradores que utilizan herramientas de inteligencia artificial sin políticas claras, accesos que nunca fueron revisados o datos sensibles compartidos sin conocer realmente dónde terminan almacenados.

"El activo real nunca fue el dispositivo; siempre fueron los datos."

La IA cambió las reglas para todos

La inteligencia artificial también transformó la ciberseguridad.

Hoy permite automatizar ataques, crear campañas de phishing más sofisticadas y reducir considerablemente los tiempos necesarios para explotar vulnerabilidades. Al mismo tiempo, ofrece capacidades avanzadas para detectar comportamientos anómalos, acelerar la respuesta ante incidentes y fortalecer la protección de organizaciones que antes no podían acceder a este tipo de tecnologías.

Para Cervantes, esa doble realidad obliga a abandonar una visión simplista.

"La IA no eligió un bando. Multiplicó los dos."

La diferencia ya no estará en adoptar inteligencia artificial primero, sino en hacerlo con criterios de gobierno, políticas de uso y responsabilidades claramente definidas.

Los Service Providers como nueva infraestructura de confianza

En este escenario, los Service Providers, MSPs, MSSPs y Telcos adquieren un papel estratégico.

No porque sustituyan las decisiones del negocio, sino porque acercan capacidades de monitoreo, respuesta, talento especializado e inteligencia de amenazas que difícilmente una pyme podría desarrollar por sí sola.

Sin embargo, Cervantes hace una distinción importante.

La tecnología puede tercerizarse.

La responsabilidad sobre el riesgo no.

"Lo que no se terceriza es la decisión de gobierno del riesgo y de los datos."

En otras palabras, ningún proveedor puede reemplazar el criterio de una dirección general sobre qué información proteger, qué nivel de exposición aceptar o cómo responder frente a una crisis.

Liderar también significa hacer las preguntas correctas

La transformación digital ya no depende únicamente de las áreas de tecnología.

Cada vez más, los equipos directivos deberán incorporar la ciberseguridad como parte de su estrategia de negocio.

Eso no significa que un CEO deba convertirse en especialista técnico.

Significa entender qué información sostiene la operación de la empresa, cómo se protege y quién responde cuando esa información está en riesgo.

Para Cervantes, el liderazgo comienza con preguntas simples.

¿Sabemos qué datos tenemos?

¿Quién accede a ellos?

¿Qué herramientas de IA ya los están utilizando?

Si una organización no puede responder con claridad, probablemente todavía no está lista para escalar su adopción de inteligencia artificial.

Tres decisiones para empezar hoy

Más allá de la tecnología, Cervantes propone tres acciones concretas que cualquier empresa puede iniciar durante los próximos 30 días:

Lectura ADMAIORA

La adopción de inteligencia artificial ya no será un diferenciador por sí sola.

En los próximos años, la competitividad dependerá de la capacidad de las organizaciones para combinar innovación con confianza.

La IA democratizó el acceso a nuevas capacidades. El siguiente desafío consiste en democratizar también la ciberseguridad, el gobierno de datos y la resiliencia operativa. Para las pymes mexicanas, esa transición puede marcar la diferencia entre crecer con confianza o enfrentar riesgos para los que nunca estuvieron preparadas.

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