La nueva economía digital también se fabrica: la apuesta de Querétaro
Schneider Electric acaba de ampliar su capacidad industrial en Querétaro con una inversión cercana a $3,600 millones de pesos. Detrás de la inauguración aparece una señal más amplia para México: la IA, los centros de datos y la automatización están convirtiendo energía, manufactura y cadenas abiertas de suministro en infraestructura estratégica.
Por Mayra Martínez Medina
Staff ADMAIORA Intelligence · Econom-IA
Cuando pensamos en inteligencia artificial solemos pensar en modelos, software y centros de datos.
Pero antes de que un modelo procese una sola instrucción necesita algo mucho más básico: electricidad.
Y antes de que esa electricidad llegue de manera segura y continua, alguien tiene que diseñar, fabricar e instalar la infraestructura que la distribuye.
Por eso la nueva economía digital también se está construyendo en fábricas.
La inauguración del nuevo Campus Querétaro de Schneider Electric permite observar precisamente esa convergencia.
La compañía destinó cerca de $3,600 millones de pesos a una expansión industrial que suma aproximadamente 115,000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. Dos ya se encuentran en operación y el proyecto prevé más de 4,000 empleos directos hacia finales de 2027.
Pero el dato interesante no es solamente cuánto invirtió Schneider.
Es por qué está ampliando capacidad aquí y qué nos dice eso sobre la próxima etapa industrial de México.
## La IA necesita electricidad antes que inteligencia
El crecimiento de centros de datos, automatización industrial y aplicaciones de IA está aumentando la demanda de infraestructura eléctrica.
Schneider fabrica en Querétaro soluciones de distribución de energía, equipos para infraestructura crítica y proyectos de ingeniería bajo pedido destinados a clientes de México, Estados Unidos y Canadá.
Ese tipo de equipamiento rara vez protagoniza la conversación sobre IA.
Sin embargo, es lo que permite que la economía digital permanezca encendida.
Luis D’Acosta, presidente y CEO de Schneider Electric para México y Centroamérica, lo resumió al presentar la estrategia de la compañía:
“Estamos en la intersección de electrificación y digitalización”.
Esa frase contiene una de las claves de la transformación industrial actual.
La electrificación permite operar.
La digitalización permite observar, medir y optimizar.
Y los datos obtenidos pueden volver más eficiente el consumo de energía.
Lo físico y lo digital empiezan a formar una sola infraestructura.
## Querétaro está convirtiéndose en un punto de conexión
La elección de Querétaro tampoco ocurre en el vacío.
El estado ha desarrollado un ecosistema relevante alrededor de manufactura avanzada, infraestructura digital y centros de datos.
Para Schneider, esa combinación permite acercarse a clientes que están creciendo en Norteamérica y, al mismo tiempo, ampliar una base local de ingenieros, técnicos, proveedores y contratistas.
La compañía afirma que el campus permitirá atender con mayor velocidad la expansión de plantas industriales, centros de datos e infraestructura de red en la región.
Aquí aparece una oportunidad importante para México:
no solamente albergar inversiones, sino crecer alrededor de ellas.
Componentes.
Ingeniería.
Servicios.
Automatización.
Mantenimiento.
Software industrial.
Infraestructura energética.
Talento especializado.
Una inversión industrial produce mucho más valor cuando genera un ecosistema de proveedores capaz de integrarse a la misma cadena.
## Mercados abiertos también son infraestructura
“Preferimos mercados abiertos sin tarifas, en los cuales podamos competir abiertamente”.
La frase importa en un momento donde la política comercial vuelve a convertirse en variable de estrategia empresarial.
Una fábrica puede tener talento, tecnología y capacidad.
Pero si su cadena de suministro enfrenta barreras impredecibles, la competitividad cambia.
Por eso la infraestructura de una economía moderna ya no es solamente física.
También incluye reglas comerciales, certidumbre y capacidad para mover componentes y productos entre mercados.
Para México, profundamente integrado con Estados Unidos y Canadá, esa discusión es particularmente relevante.
La competitividad de Norteamérica depende cada vez más de cadenas capaces de combinar proximidad, especialización y velocidad.
El nuevo nearshoring será energético y digital
Durante años, la conversación del nearshoring se concentró en relocalizar fábricas.
La siguiente etapa será más compleja.
Las industrias intensivas en IA y automatización necesitan:
energía confiable;
infraestructura eléctrica;
datos;
conectividad;
ingeniería;
talento;
y proveedores capaces de operar con estándares cada vez más altos.
Por eso esta inversión no debe leerse únicamente como otra planta que llega a México.
Es una señal de algo más profundo:
las industrias que sostienen la economía digital también están relocalizando capacidad.
Y eso abre una cadena de oportunidades mucho más amplia que el software.
## Lectura ADMAIORA
La expansión de Schneider Electric en Querétaro deja tres señales para México.
Primera: la IA también es una historia de infraestructura física.
Segunda: la energía se está convirtiendo en un factor directo de competitividad industrial.
Tercera: atraer inversión es solamente el comienzo; el verdadero valor aparece cuando proveedores y talento mexicanos logran subir dentro de la cadena.
México tiene una ventaja evidente por su proximidad e integración con Norteamérica.
Pero esa ventaja no es automática.
Dependerá de cuánto podamos combinar:
mercados abiertos + energía + digitalización + talento + proveeduría nacional.
La nueva economía digital puede parecer virtual desde una pantalla.
Pero debajo de cada algoritmo existen cables, plantas, ingenieros y redes que tienen que funcionar.
Y una parte cada vez más importante de esa infraestructura podría fabricarse en México.
La IA también necesita industria.
