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Mujeres, liderazgo e IA: no basta con abrir la puerta.

La inteligencia artificial está reduciendo el costo de acceder a capacidades que antes exigían equipos, capital y estructuras completas. Pero la tecnología no elimina por sí sola las brechas de liderazgo. Para las empresas mexicanas, la oportunidad está en combinar IA, talento y acceso real a los espacios donde se toman decisiones.

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Diana Yonadhandy Aguillon
11 de agosto, 2026
4 min de lectura
Mujeres, liderazgo e IA: no basta con abrir la puerta.

Durante décadas, la conversación sobre las mujeres en los negocios giró alrededor de una palabra:

acceso.

Acceso a capital. A consejos de administración. A redes empresariales. A posiciones donde se toman decisiones.

Hoy, en plena revolución de la inteligencia artificial, esa conversación necesita evolucionar.

Porque ya no se trata solamente de quién consigue entrar.

Se trata también de quién participa en el diseño de las empresas, tecnologías y decisiones de la próxima década.

Y México todavía tiene una brecha considerable.

Las mujeres ocupan apenas 14% de los asientos en los consejos de administración de las empresas analizadas por IMCO y solamente 3% de las direcciones generales. De continuar la tendencia actual, la paridad en los consejos llegaría hasta 2043.

La revolución tecnológica avanza rápido.

La representación en los espacios de decisión, mucho menos.

La IA puede abrir oportunidades, pero no garantiza igualdad

La inteligencia artificial está reduciendo algunas barreras que antes parecían estructurales.

Una emprendedora puede hoy investigar mercados, automatizar procesos, producir contenido, analizar información o desarrollar prototipos utilizando herramientas que hace pocos años exigían equipos especializados.

Eso importa.

La IA reduce el costo de hacer.

Pero no necesariamente el costo de llegar.

Los sistemas de inteligencia artificial aprenden de información histórica y esa historia contiene sesgos. Si automatizamos procesos de selección, crédito, evaluación o promoción sin revisar esos patrones, podemos trasladar desigualdades existentes a sistemas mucho más rápidos y escalables.

Por eso no deberíamos asumir que la IA será automáticamente un gran nivelador. Puede convertirse en uno.

Pero requiere criterio, gobernanza y diversidad en quienes deciden cómo utilizarla.

Del networking a las redes que generan valor

Existe otra barrera menos tecnológica y mucho más humana: las redes.

Durante años hablamos de networking como acumulación de contactos.

Pero un contacto no necesariamente produce una oportunidad.

Las redes que realmente generan valor conectan talento con capital, clientes, conocimiento, aliados y tomadores de decisión.

Para las mujeres empresarias esto es particularmente relevante.

El problema no consiste solamente en desarrollar capacidades. También importa acceder a los espacios donde esas capacidades pueden convertirse en inversión, contratos, alianzas o posiciones de liderazgo.

En ese sentido, una red empresarial bien diseñada no es simplemente un beneficio social.

Puede funcionar como infraestructura económica.

Los números todavía importan

Hablar de una nueva generación de liderazgo femenino no debería hacernos ignorar lo que falta.

En 2025, 19% de los consejos de administración analizados por IMCO seguían integrados exclusivamente por hombres. Además, 64% de las empresas estudiadas no contaba con mujeres en ninguna de las tres posiciones ejecutivas clave analizadas: dirección general, finanzas y jurídica.

La brecha tampoco termina en la alta dirección.

La participación económica femenina en México fue de aproximadamente 46% en 2025, frente a 75% de los hombres.

Por eso la conversación empresarial debe superar tanto el discurso de inclusión como el de celebración.

Necesitamos medir.

¿Quién está siendo contratado?

¿Quién asciende?

¿Quién recibe capital?

¿Quién participa en el consejo?

¿Quién está diseñando los sistemas de IA?

Lo que una organización no mide difícilmente puede cambiarlo.

El nuevo liderazgo no necesita estereotipos

Aquí haría una distinción importante.

No necesitamos argumentar que las mujeres son, por naturaleza, más colaborativas, empáticas o innovadoras. Eso puede terminar sustituyendo un estereotipo por otro.

La ventaja competitiva está en algo mucho más concreto: no desperdiciar talento.

Una empresa que limita sus espacios de decisión a redes y perfiles similares reduce deliberadamente el universo de capacidades desde el que puede competir.

Y eso adquiere todavía más importancia en una economía donde IA, innovación y velocidad están modificando industrias completas.

Lectura ADMAIORA

La pregunta para los líderes empresariales de 2026 ya no debería ser si las mujeres tienen un lugar en la nueva economía.

Los datos muestran que todavía están subrepresentadas precisamente donde se concentra buena parte del poder corporativo.

La pregunta relevante es:

¿Estamos construyendo organizaciones capaces de identificar y llevar el mejor talento hasta donde se toman las decisiones?

La IA puede democratizar herramientas.

Las redes pueden democratizar oportunidades.

Pero las empresas tienen que democratizar algo todavía más importante:

la posibilidad de convertir capacidad en poder de decisión.

Porque la nueva era empresarial no necesita que las mujeres simplemente encuentren un lugar en la mesa.

Necesita que más talento participe en decidir cómo será construida.

Fuentes y referencias editoriales

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