La IA ya mueve la economía global. ¿Qué parte del valor puede capturar México?
La inteligencia artificial está dejando de ser únicamente una carrera tecnológica. Capital, centros de datos, energía, manufactura y talento están formando una nueva infraestructura económica global. México ya participa en esa cadena. El reto ahora es convertir participación en capacidad tecnológica y valor nacional.
Por Mayra Martínez Medina
Staff ADMAIORA Intelligence
La inteligencia artificial ya no está transformando solamente el software.
Está empezando a transformar la economía que existe alrededor del cómputo.
Centros de datos. Servidores. Redes eléctricas. Chips. Sistemas de refrigeración. Financiamiento. Talento.
En octubre, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, describió incluso un “shock positivo de demanda de IA” impulsando parte del crecimiento global y señaló que están mostrando mejor desempeño las economías estrechamente integradas en esta nueva cadena de valor. The NewsMarket
Eso cambia la pregunta.
Ya no basta preguntarnos quién tendrá el mejor modelo de inteligencia artificial.
También importa saber:
¿quién construirá la infraestructura necesaria para sostenerlo y quién capturará el valor económico que produzca?
US$6.7 billones detrás de la revolución
La dimensión financiera es difícil de ignorar.
McKinsey estima que los centros de datos requerirán alrededor de US$6.7 billones en inversión acumulada hacia 2030 para responder al crecimiento esperado de la demanda de cómputo. Aproximadamente 70% de esa capacidad estaría vinculada con cargas de trabajo de IA. McKinsey & Company
Ya no hablamos únicamente de empresas tecnológicas comprando GPUs.
Hablamos de terrenos, construcción, servidores, almacenamiento, fibra, generación eléctrica, transformadores, sistemas de enfriamiento y mercados financieros capaces de movilizar capital durante años.
El FMI ya mostraba la magnitud de esa concentración: Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft invirtieron conjuntamente cerca de US$75 mil millones solamente durante el cuarto trimestre de 2024, casi cinco veces el nivel registrado a comienzos de 2019. eLibrary IMF
Pero más inversión no garantiza automáticamente más productividad.
Ahí comienza el riesgo.
La IA también depende de la red eléctrica
Toda esa infraestructura necesita energía.
La Agencia Internacional de Energía actualizó este año sus proyecciones: el consumo eléctrico de los centros de datos podría pasar de aproximadamente 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030, alrededor de 3% de la demanda eléctrica mundial. El consumo de los centros específicamente orientados a IA crecería todavía más rápido y podría triplicarse durante ese periodo. IEA
El promedio global puede parecer manejable.
Los problemas aparecen localmente.
Un centro de datos puede desarrollarse en pocos años mientras una línea de transmisión, un transformador o nueva capacidad de generación pueden necesitar plazos mayores. La propia IEA ya identifica cuellos de botella en conexiones eléctricas, chips y equipos energéticos. IEA
Por eso la próxima geografía de la IA no estará determinada solamente por talento o impuestos.
También por energía disponible, conectividad y tiempo para construir infraestructura.
México ya está dentro de la cadena
Aquí aparece una oportunidad concreta.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones mexicanas de servidores alcanzaron US$82,900 millones, según S&P Global Market Intelligence. Estados Unidos recibió 93.9% de las exportaciones mexicanas de estos equipos durante los doce meses terminados en junio. S&P Global
México ya está participando físicamente en el boom de IA.
Pero existe otra cifra que evita el triunfalismo.
Durante esos mismos seis meses, México importó US$28,400 millones en servidores desde Taiwán, más de lo importado durante todo 2025. S&P Global
La señal es doble.
Tenemos una plataforma manufacturera extraordinariamente competitiva y cercana al mercado estadounidense.
Pero una parte importante de la tecnología, componentes y conocimiento sigue llegando desde otros países.
Participar en la cadena no significa todavía dominar sus capas de mayor valor.
El siguiente paso no es exportar más. Es capturar más.
Para México, la oportunidad debería medirse en tres dimensiones.
Infraestructura. Energía confiable, transmisión, conectividad, agua, seguridad y tiempos de autorización determinarán cuánto crecimiento digital podemos recibir.
Contenido nacional. El verdadero salto aparecerá cuando más proveedores mexicanos entren en electrónica, software, ingeniería, refrigeración, energía, mantenimiento, ciberseguridad y servicios especializados.
Talento. El FMI estima que una adopción efectiva de IA podría elevar significativamente la productividad, pero los países con mejor infraestructura digital, capital humano y marcos institucionales están mejor posicionados para capturar esos beneficios. Fondo Monetario Internacional
Fabricar infraestructura es una ventaja.
Aprender a diseñarla, operarla y mejorarla genera una ventaja mayor.
Lectura ADMAIORA
La inteligencia artificial está empezando a parecerse menos a una industria de software y más a una nueva capa de infraestructura económica.
Eso explica por qué tecnología, energía, capital y manufactura empiezan a converger.
México tiene algo que muchos países quisieran tener: acceso privilegiado al mercado estadounidense, capacidad industrial, proveedores globales y una posición creciente dentro de la manufactura asociada al cómputo.
Pero el próximo KPI no debería ser únicamente cuánto exportamos.
Deberíamos medir:
cuánto conocimiento desarrollamos, cuánto valor nacional incorporamos y cuántas empresas mexicanas crecen alrededor de esta nueva economía.
Porque la carrera de la IA no se decidirá solamente por quién construya el mejor algoritmo.
También por quién sea capaz de construir — y capturar valor de — todo lo que existe debajo de él.Referencias
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Power Hungry: How AI Will Drive Energy Demand, WP/25/81, April 2025
